• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 20 No. 690    

¿Se puede deshacer de los pensamientos indeseados?

LA VANGUARDIA DIGITAL /




Nota publicada: 2017-12-06

06 de diciembre del 2017.- Todo ser humano, más tarde o más temprano, se enfrenta al desagradable momento de tener que lidiar con algún pensamiento no deseado. Es algo universal y casi inevitable. Sin embargo, y dando por buena esta afirmación, hay personas que cuentan con una capacidad mayor que otras para controlar este flujo incómodo de imágenes intrusivas. Ahora, un grupo de científicos ha descubierto lo que se esconde tras esa capacidad. La clave reside en un neurotransmisor conocido con el nombre de GABA.

Investigadores de la Unidad de Cognición y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Cambridge defienden que las concentraciones de este neurotransmisor dentro del hipocampo –un área fundamental del cerebro involucrada con la memoria- pueden predecir la capacidad de las personas para bloquear el proceso de recuperación de ciertos pensamientos y recuerdos.

Ansiedad, estrés postraumático, depresión...

Las conclusiones del estudio, publicado en la revista Nature Communications , sugieren que si se pudiera mejorar “la actividad de GABA dentro del hipocampo, esto podría ayudar a las personas a detener pensamientos intrusivos”. Así lo asevera el profesor Michael Anderson, coautor de la investigación, en un comunicado emitido por la institución británica. Este hecho supondría un gran avance para poder algún día incidir de manera más efectiva en trastornos de ansiedad o de estrés postraumático, incluso también en patologías como la depresión o la esquizofrenia. Pero para alcanzar este objetivo será necesario, antes, afinar la técnica.

“Hay muchas clases de fármacos que pueden alterar los niveles cerebrales de GABA, pero éstos actúan de manera difusa, afectando a todas las estructuras cerebrales, en lugar de dirigirse selectivamente al hipocampo”, explica a La Vanguardia Taylor Schmitz, responsable principal de la investigación.

Para identificar este mecanismo cerebral que permite a la corteza prefrontal inhibir con éxito pensamientos indeseados, los investigadores usaron un procedimiento conocido con el nombre de pensar / no pensar y que se compone de varias fases. En la primera, los participantes aprendieron a emparejar una palabra con otra asociada, sin aparente conexión entre ellas. Por ejemplo, prueba-cucaracha y musgo-norte.

En una siguiente fase, se les pidió que recordaran o suprimieran la palabra asociada en función de si el vocablo al que estaba vinculada aparecía en color verde o rojo. Así, al mostrarles, por ejemplo, ‘prueba’ en rojo se les pedía que observaran la palabra pero que intentaran no recordar el pensamiento asociado, en este caso ‘cucaracha’.

El hipocampo, clave

Usando una combinación de imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) y de espectroscopia de resonancia magnética, los científicos pudieron ver lo que ocurría en las regiones clave del cerebro en el momento que los participantes del estudio trataban de bloquear pensamientos. La espectroscopia les permitió medir la química del cerebro, y no sólo la actividad cerebral, como habitualmente se hace en estudios de imágenes. Y ahí vieron el importante rol que jugaba el neurotransmisor GABA.

“Mientras investigaciones previas se habían centrado en la corteza prefrontal, el centro de mando, nosotros hemos demostrado que esa era una imagen incompleta”, arguye Anderson. Y utiliza una metáfora para desarrollar la idea: “Inhibir los pensamientos indeseados es algo que concierne sobre todo a las células que se encuentran en el hipocampo, los soldados de infantería que reciben órdenes de la corteza prefrontal. Si los soldados de un ejército están mal equipados, las órdenes que reciben de sus comandantes no pueden ser implementadas de manera satisfactoria”.

Los investigadores han detectado incluso que en la muestra de adultos jóvenes que participaron del estudio, las personas con menos GABA hipocampal –soldados menos equipados- tenían menos capacidad de suprimir la actividad del hipocampo a través de la corteza prefrontal y, en consecuencia, eran mucho menos efectivas a la hora de inhibir pensamientos no deseados.

El hallazgo de estos científicos puede responder a una de las preguntas históricas sobre una grave enfermedad como es la esquizofrenia. La investigación ha demostrado que las personas afectadas por esta patología tienen un hipocampo “hiperactivo”, que se correlaciona con síntomas intrusivos como las alucinaciones, lo que evidencia que el hipocampo no inhibe los pensamientos y recuerdos errantes.

¿Y ahora qué?

Una vez realizado el estudio y viendo los resultados obtenidos, el equipo de investigadores de la Unidad de Cognición y Ciencias del Cerebro de la Universidad de Cambridge se plantea cuáles son los siguientes pasos a dar. En primer lugar, la idea “es replicar la investigación en muestras más grandes de adultos sin trastornos psiquiátricos”, apunta Taylor Schmitz, principal responsable del estudio. “Después –prosigue- será esencial extender esta estrategia de imágenes multimodales a las poblaciones psiquiátricas, donde el vínculo entre la hiperactividad del hipocampo y una constelación de síntomas relacionados con los pensamientos y recuerdos intrusivos puede ser explícitamente probado”.

Schmitz no se atreve a vaticinar si, tras su hallazgo, está más cerca el día en el que el ser humano será capaz de controlar sus pensamientos intrusivos. Pero se muestra esperanzado. Y es que, poco a poco, la ciencia ha ido alcanzando objetivos difíciles de imaginar hace tan sólo algún tiempo. “Hay evidencias científicas respecto a que a día de hoy hemos mejorado nuestro rendimiento cognitivo [con respecto a épocas anteriores] en los campos de la atención sostenida y la memoria de trabajo”, asevera. Sólo el tiempo dirá si esta evolución seguirá su curso y el hombre será capaz de hacerse con el control total de su cerebro algún día.

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