• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 20 No. 690    

¿Compro usted juguetes?

Dr. César Alvarez Pacheco / cesar_ap@hotmail.com




Nota publicada: 2018-01-07


El juego es un derecho que aparentemente se ha ido perdiendo, muy probablemente como consecuencia de la vorágine en el modo de vida de los niños y adolescentes y que involucra fundamentalmente a los niños del área urbana y suburbana. Por esta razón, es necesario que los niños, padres de familia, maestros, pediatras y otros profesionales que se relacionan con los menores, establezcan una serie de reglas para la práctica de los juegos y la selección de los juguetes. Con motivo de las fechas pasadas, navidad y día de reyes es común que gran parte de los regalos sean precisamente juguetes para niños. Aunque la mayoría de los padres consideran que los juegos y los juguetes son acciones y objetos destinados a mantener a los niños entretenidos y contentos, es conveniente insistir que también constituyen un método de adiestramiento y aprendizaje. De esta manera, se puede entender al juego durante la etapa infantil como una actividad placentera, libre y espontánea, frecuentemente sin un fin determinado pero de gran utilidad en el desarrollo cognoscitivo del niño, pero ¡¿peligrosa?!

Con la llegada de los Reyes Magos, y debido a que en esta temporada circula una gran cantidad de juguetes de diversos materiales, instituciones de salud recomiendan no adquirir artículos con plomo ya que esto trae consecuencias en la salud de los niños afectando el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. Evitar productos pintados a mano, como los soldaditos o carritos; cabe mencionar que marcas comerciales reconocidas han tenido que retirar del mercado sus juguetes porque su pintura estuvo contaminada con plomo y varios niños han sido intoxicados con juguetes que provienen de China. Los juguetes que contienen una gran cantidad de ese mental son los provenientes de los países de Asia, y normalmente son baratos pero no pasan por un control de calidad. Como sucede con muchos tóxicos ambientales, los niños en edad temprana son más susceptibles que los adultos debido a que tienden a ingerir y a absorber más plomo, en relación con su talla, y tomando en cuenta, la velocidad del desarrollo cerebral a esa edad. En la mayoría de los niños intoxicados por plomo los impactos son subclínicos, esto es, no ocasionan signos o síntomas evidentes al efectuar una revisión clínica de rutina. Sin embargo, los estudios a fondo sobre poblaciones infantiles muestran que la capacidad cognitiva, la conducta y el crecimiento de esos niños se ven más afectados, en promedio, cuando se les compara con aquellos que han estado menos expuestos al plomo. La baja exposición a plomo también se ha asociado con efectos adversos en la conducta, incluyendo una disminución en la capacidad de concentración y un aumento en la impulsividad, así como a una sutil deficiencia en la agudeza acústica.

Existe abundante evidencia en humanos en cuanto a que la intoxicación por plomo, en particular la neurotoxicidad ambiental, ocurre en los niños cuando el plomo en sangre se encuentra en niveles que son bastante comunes en todo el mundo. Esta evidencia es el resultado de varios estudios llevados a cabo en diversas poblaciones, que es información apoyada, a su vez, por evidencia procedente de estudios en animales. La intoxicación aguda por plomo puede presentarse con síntomas no específicos sutiles, o bien con ningún síntoma, antes de que ocurra un rápido deterioro. El plomo en sangre tiene una vida media medida en semanas. Por el contrario, el del hueso tiene una vida media que se mide en años. En los niños intoxicados por plomo, cerca de los dos tercios de éste almacenados en su organismo se ubican en el esqueleto. Esa proporción aumenta a más de 90% en los adultos. Puesto que el polvo que contiene plomo puede adherirse fácilmente a las manos, el hecho simple de morderse las uñas puede dejar algo de éste en la boca. El hábito de lavarse las manos antes de ingerir alimentos reduce el contenido que pudiera existir en las manos, pero sólo por un tiempo muy breve, apenas el necesario para comer. Por último, lavar las superficies para eliminar el polvo contaminado con plomo puede reducir el riesgo si esta actividad se lleva a cabo de manera asidua y presupone la disponibilidad de los productos de limpieza adecuados, así como de agua limpia. ¿Compro usted juguetes?

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.



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