• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

La inconcreta desnuclearización de Corea del Norte de Kim y Trump

LA VANGUARDIA DIGITAL /




Nota publicada: 2018-06-12

Singapur, 12 de junio del 2018.- El suspense ha protagonizado las primeras horas de la cumbre histórica que ha reunido al presidente de EE.UU., Donald Trump, y al líder norcoreano, Kim Jong Un en Singapur. Tras el encuentro entre ambos mandatarios de cuarenta minutos a solas (con traductores) y un almuerzo de ambas delegaciones para negociar los términos de la nueva relación que debe marcar el inicio del fin del programa nuclear de Corea del Norte, el mandatario estadounidense ha declarado que el proceso de desnuclearización de este país empezará “muy rápidamente”, aunque no ha especificado ni cuándo ni cómo.


El inquilino de la Casa Blanca ha realizado este anuncio durante la firma de una declaración conjunta que ha definido como un documento “bastante completo”, y ha subrayado que ambos líderes “hemos desarrollado un vínculo muy especial”. Una afirmación que pareció compartir Kim Jong Un, quien señaló que esta cumbre “traerá un enorme cambio al mundo”.


Una afirmación que han escenificado con un apretón de manos al término de la reunión, en el mismo escenario en el que se habían encontrado cinco horas antes, con varias banderas de los dos países como telón de fondo.


Aunque el comunicado conjunto firmado por ambas partes carecía de detalles sobre cómo se lograría la desnuclearización, Trump dijo que esperaba que este proceso empezase “muy, muy rápido”, mientras que el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, y altos cargos norcoreanos continuarán las negociaciones “lo antes posible”, añadía el documento.


Según el texto, “el presidente Trump se comprometió a proveer garantías de seguridad a la República Democrática Popular de Corea y el presidente Kim Jong Un ratificó su firme e inquebrantable compromiso de desnuclearizar completamente la Península de Corea”.


Las sanciones se levantarán cuando estemos seguros de que las armas nucleares ya no son efectivas”


El mandatario estadounidense también anunció ante los medios que detendrá sus “juegos de guerra” en la península de Corea, aunque señaló que por el momento no tiene previsto reducir su amplio despliegue militar en territorio surcoreano, donde Washington mantiene desplegados unos 28.500 efectivos. Añadió que estas maniobras son “muy provocativas” y afirmó que “bajo las actuales circunstancias, es inapropiado realizar juegos de guerra” y que su suspensión “es algo que apreciará (Corea del Norte)”. Además, remarcó que la suspensión de los ejercicios supondrá “un tremendo ahorro” para EE.UU.


El texto tampoco hacía ninguna referencia a la firma de un tratado de paz pese a que Trump mencionara la posibilidad de que se hiciera realidad antes de partir hacia Singapur. Corea del Norte y Estados Unidos se enfrentaron durante la guerra coreana (entre 1950 y 1953) - Washington lo hizo junto a Corea del Sur- y, técnicamente, todavía están en guerra, puesto que el conflicto, en el que murieron millones de personas, finalizó solo con un alto el fuego.


En cambio, el documento sí concretó que ambas partes habían acordado recuperar los restos de los prisioneros de guerra y de los desaparecidos durante la misma y repatriarlos.


La firma de este acuerdo pone punto final a una jornada histórica que había empezado a las nueve de la mañana con un histórico apretón de manos entre Trump y Kim en el hotel Capella, en la isla Sentosa. Un acto que ha quedado para la posterioridad y que fue seguido por una reunión a solas de algo más de 45 minutos entre los dos líderes. Un encuentro que el presidente estadounidense no vaciló en declarar que había ido “mejor de lo esperado”.


Una afirmación que el inquilino de la Casa Blanca ratificó tras el almuerzo y tres horas y media de reuniones. “La reunión ha sido realmente fantástica. Ha habido muchos avances. Lo máximo. Mejor de lo que nadie podría haber esperado”, dijo en unas breves declaraciones a la prensa durante su paseo con Kim.


Con anterioridad, Kim Jong Un había recordado la tradicional hostilidad entre ambos países y las dificultades atravesadas hasta celebrar el encuentro, durante un cara a cara que mantuvieron ambos mandatarios al inicio de la cumbre. “No ha sido fácil llegar hasta aquí. Las viejas malas prácticas y los prejuicios han tapado nuestros ojos y oídos y han obstaculizado nuestro camino, pero hemos logrado superar todo eso para llegar hasta aquí”, comentó el líder norcoreano.


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