• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

Panamá: puente de vida

Azalea Lizárraga / azaleal@prodigy.net.mx




Nota publicada: 2018-11-01

Aunque disfruto enormemente cualquier travesía que me lleve a conocer más allá de las fronteras de mi patria chica, Hermosillo, me he dado cuenta de que no soy ciudadana del mundo, sino turista temporal.

Algunos dicen que es un sentimiento propio de la edad pero yo elijo creer que verdaderamente disfruto regresar a este pequeño pedazo de cielo en el que he pasado los mejores años de mi vida y donde está mi hogar.

Nuestra última incursión allende la frontera fue a la bellísima Panamá.  Una moderna ciudad capital situada junto al Océano Pacífico y el canal del mismo nombre; en un país de tan solo 75,517 Km cuadrados y casi tres millones de habitantes, con un clima tropical y una temperatura promedio de 270 C y altos porcentajes de humedad, que nos brinda grandes contrastes geográficos y costumbristas que traen consigo sabores, olores y colores muy especiales.

Si tuviera que definir a los panameños, diría que son personas afables, serviciales y muy orgullosos de su nacionalismo; historiadores naturales para promover el turismo regional.

Los extranjeros creemos que la economía del país gira en torno al Canal de Panamá, pero tiene sus asegunes. El Centro Bancario, en el que se encuentran representados los principales bancos del mundo, es su principal fuente de divisas. Fruto de su envidiable posición geográfica en Latinoamérica, está el movimiento económico que generan las grandes marcas que envían al norte y sur del país sus productos; y, finalmente, los ingresos que genera el cruce de barcos por el Canal de Panamá que, como dice su slogan, “nunca se detiene” en su funcionamiento. 

Con una economía que consideran estable y accesible, la gente se financia con intereses bajos: 3% de financiamiento para adquirir automóvil y 15% para casa habitación. Por obvias razones, ello me hizo pensar con tristeza en nuestro país.

Ante el interés manifiesto del dueño de mis quincenas y dependiendo de la óptica generacional de los interlocutores, encontramos que el base ball es considerado el deporte nacional, aunque en los últimos años ha tomado fuerza el futbol soccer entre los jóvenes.

Nos maravillamos ante los bellos y contrastantes escenarios: Calidonia, el área de los barrios pobres y problemáticos localizados entre el Casco Viejo de la ciudad y la zona hotelera y bancaria, la de los grandes rascacielos, herencia indiscutible de la época de la ocupación gringa, la zona considerada “yeyé” (la pudiente), donde trabaja mayormente la población fula (rubia) y los chombos (morenos).

El Casco Viejo, el centro histórico para recorrer a pie sus calles adoquinadas y admirar monumentos y edificaciones coloniales, como el Palacio Presidencial, iglesias, plazas, cafeterías y restaurantes de comida típica, así como el Mercado Nacional de Artesanías típicas de la región.

Camino hacia la Calzada Amador, que conecta la parte continental con un pequeño archipiélago de 4 islas pequeñas (Naos, Perico, Culebra y Flamenco), admiramos los coloniales edificios del Centro de Convenciones, la Universidad de Panamá, la cervecería y modernos centros comerciales que fueron quedando atrás conforme nos acercábamos a Punta Culebra, un bellísimo boulevard escénico -de los muchos construidos con la tierra y escombros retirados durante la construcción del canal de Panamá-, que alberga un Biomuseo dedicado a la biodiversidad, el Instituto Smithsonian, que realiza investigaciones de punta en Ciencias del Mar, Geología y Biología Molecular; así como la Zona Viva, un área muy turística famosa por sus restaurantes, bares, sus bellos atardeceres y vida nocturna de primer nivel.

Pero no todo fue turistear. ¿A qué viajamos? A celebrar el tercer aniversario de AirBit Club con un evento internacional que congregó a más de 2,500 participantes de diversas partes del mundo, como Rusia, China, Filipinas, Corea, Italia, Colombia, Brasil, Perú, México y, por supuesto, Panamá, países todos ellos que tienen el mayor crecimiento en membresías del Club.

Aunque la criptomoneda bitcoin cumplió ya diez años en el ciberespacio, con una cotización inicial de 0.3 centavos de dólar, hoy en día vale ya miles de dólares y representa un mercado con una enorme capitalización de más de $109 mil millones de dólares… y sigue subiendo.

Con más de 2 mil criptomonedas diferentes en el mercado, ¿qué sigue para AirBit Club?

De entrada, se consolida como una empresa de carácter público que, a través de una alianza con la Plekhanov Russian University of Economics (PRUE), una de las universidades rusas más antiguas del país (1907); de las más grandes (50 mil tan solo en población estudiantil); y de las primeras 15 del país en el área de Economía y Administración, inicia un protocolo tecnológico para la creación de microservicios y herramientas que le permitan convertir sus sistemas de bases de datos a un nuevo sistema híbrido donde puedan publicar en un blockchain público todas sus transacciones, brindando así mayor transparencia y seguridad tanto a la empresa como a los usuarios.

Traxalt será la nueva oferta inicial de criptomoneda (ICO) de AirBit Club para la publicación de sus transacciones públicas, que junto con Stellar, Bitcoin, Ethereum y otras criptos conformarán la oferta de la empresa que hoy conocemos.

AirBit Club y su socio académico se comprometen así a un proceso de capacitación e incursión en un sistema de blockchain público más rápido y seguro para las transacciones comerciales que requiere el lanzamiento de Traxalt y que, a través de la plataforma Bitfoliex, permitirán el acceso a una billetera digital  del mismo nombre y la unificación de todas las cuentas actuales de los socios de AirBit Club para recibir de esta forma, pagos más expeditos y transparentes, algo que ya los usuarios demandaban de la empresa.

Nuevos tiempos y escenarios difíciles de entender para los que ya frisamos “cierta” edad, pero que a los ojos de las nuevas generaciones se antojan tan naturales como dar un click con el dedo de su mano.

¿Estamos preparados para entrar al mundo de los blockchains y sus aplicaciones? Más nos vale que empecemos, porque la vida avanza vertiginosamente y como dice el slogan del canal de Panamá…. “nunca se detiene”.



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