• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

Esperanza e incertidumbre

Francisco Rodríguez / franciscorodriguezrodriguez@hotmail.com




Nota publicada: 2018-12-03

Kiosco Mayor

De Francisco Rodríguez

 

Lunes 3 de septiembre de 2018

 

 

Esperanza e incertidumbre

 

*Inicia 4T con Andrés Manuel López Obrador

*Opiniones encontradas entre los empresarios

*La parafernalia en toma de posesión, como antes

*Munro y Galván se reúnen, van por unidad en el PAN

 

 

La parafernalia que tanto criticó en su momento como ejercicio de poder, fue precisamente lo que vimos este sábado 1 de diciembre en los eventos de celebración de Andrés Manuel López Obrador como nuevo Presidente de México, donde todos sus discursos de ese día se pueden resumir así: esperanza e incertidumbre.

 

En su primer discurso como Presidente, López Obrador hizo un diagnostico duro en contra del neoliberalismo que según él, implementado en nuestro país los últimos 30 años, ha dejado un balance negativo para los mexicanos donde las desigualdades económicas se han acrecentado al igual que la corrupción y la impunidad.

 

Ahí, junto al presidente saliente, Enrique Peña Nieto, destacó, con una visión intervencionista, estar en contra de la Reforma Energética, lo cual podría tener una reacción negativa de los mercados. Dijo desaparecerá la Reforma Educativa.

 

Su discurso fue de un total enfoque social y de una firme convicción de combatir la corrupción e impunidad como la base para lograr la prosperidad del país y sus habitantes.

 

No habló de proyectos de inversión para el noroeste del país, dando prioridad al suroeste (tren Maya, refinerías, tren de carga); se refirió a la ampliación del perímetro libre en toda la frontera con Estados Unidos (California, Arizona, Texas, Nuevo México) donde afirmó se reducirá el IVA al 8% y el ISR al 20%, además de igualar el precio de las gasolinas al que se venda en los EEUU. También prometió incrementar el salario mínimo en esa zona fronteriza.

 

Se discurso fue un resumen de lo que ha expresado durante su campaña, y lo novedoso fue su afirmación de que no buscará la reelección y sí en cambio, dentro de 2 años y 6 meses, consultará a los mexicanos sí quieren que siga o no en la Presidencia de la República…"porque el pueblo pone y el pueblo quita".

 

Claro, esa consulta lleva una intención: aparecer en las boletas justo cuando se lleve a cabo la elección intermedia donde habrá renovación de la Cámara de Diputados y de gobernadores y alcaldías en algunas entidades del país, entre ellas Sonora.

 

Esa parafernalia que tanto criticó López Obrador como ejercicio de poder, ayer la vimos en su máximo esplendor en sus festejos tanto en Palacio Nacional como en el Zócalo, donde miles de ciudadanos mostraron con alegría su apoyo al nuevo Mandatario de la Nación.

 

La nueva República que ofrece AMLO alienta de grandes esperanzas a millones de mexicanos que por una u otra razón viven en la pobreza o en extrema pobreza, pero otro segmento importante, tal vez mayor, está lleno de incertidumbre ante un gobierno que hace promesas que son prácticamente imposibles de cumplir, al menos en el corto o mediano plazo.

 

Los defensores de AMLO que para todo sacan los 30 millones de votos que lo respaldan, cantidad importante sí, que representa el 25% de los mexicanos, o si lo quieren ver de otra forma, el 30% del padrón electoral, tendrán que buscar otro discurso porque la gente ya no se conforma con promesas sino con hechos.

 

El primer día del nuevo gobierno hubo al menos 15 muertes violentas en el país y el asesinato de un periodista, eso ya va a su conteo. Muchos no esperan un cambio inmediato, porque no es posible, pero son precisamente esas personas que le dieron su apoyo para llevarlo a dirigir los destinos de México, quienes más exigirán se cumplan las promesas. Y tendrá que ser muy rápido, como lo aseguró, en campaña, las llevaría a cabo

 

A López Obrador lo vi en momentos soñador, idealista, convencido de que puede alcanzar ese país amoroso y justo para todos, pero también tuvo momentos mermados de humildad, muy cercano a la soberbia y al autoritarismo, como cuando dijo que "le harán lo que el viento a Juárez" cuando se refirió a los conservadores que seguramente, señaló, harán todo lo posible por no permitir el cambio de régimen.

 

Y su discurso también generó opiniones encontradas entre los más destacados empresarios del país. Carlos Slim, por ejemplo, negó haya incertidumbre con el nuevo gobierno, mientras Claudio X. González avizora "nos irá muy mal" pues en su visión hay muchas amenazas para el futuro.

 

Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, considera que las propuestas de López Obrador van dirigidas a causas sociales y a la vez buscan el crecimiento económico del país, y por su parte Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, piensa que el mensaje no deja tranquilidad, particularmente por negar los avances con la reforma energética.

 

Sería injusto calificar a alguien que aún no lleva a cabo su examen. Habrá que esperar el tiempo suficiente para saber realmente a donde se encamina esta era llamada por López Obrador como "la Cuarta Transformación", sin embargo, no obstante las promesas, me parece vamos a un régimen que tal vez se quede atrás del desarrollo del mundo.

 

El populismo, de izquierda o de derecha, no me parece la mejor opción de gobierno.

 

Al tiempo.

 

UNIDAD PANISTA DESDE ARRIBA

 

Si el PAN quiere iniciar su reconstrucción debe comenzarla desde arriba, y por lo visto ya lo entendieron o al menos así lo refleja el encuentro sostenido este fin de semana por el presidente electo de Acción Nacional, Ernesto "Neto" Munro" y el actual David Galván.


En esa reunión, donde se debió abordar el tema del cambio oficial de dirigencia, sin duda también se habló de la estrategia que le permita a ese partido ser una organización política fuerte, cercana al ciudadano, como lo era antes.

 

Y el primer paso debe ser buscar la unidad al interior de ese partido; sus grupos deben trabajar en la misma dirección a fin de recobrar como primera tarea, la confianza de sus militantes. Sin esa unidad y esa confianza de la militancia no pueden dar el siguiente paso, es decir conquistar al ciudadano que en su momento vio al Partido Acción Nacional como una buena opción de gobierno.

 

Esa reunión entre Munro y Galván envía un buen mensaje a los panistas, solo falta que Jesús Ramón Díaz termine por aceptar su derrota en la contienda donde los panistas eligieron a su nueva dirigencia. Y creo que eso ya está cerca.

 



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